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Terapias complementarias - El Antahkarana y el Reiki

El Antahkarana es un símbolo antiquísimo de Sanación y Meditación que ha sido usado en el Tíbet y la China durante miles de años.
Literalmente, "órgano interno". Es el conjunto de los poderes físicos que organizan las experiencias particulares de un ser condicionado. Órgano interno o mente. Comprende la mente pensante (manas), la mente racional e intuitiva (budhi), el sentido del yo (Ahamkara) y la memoria (chitta). Organo interno, función mental. (glosario sánscrito)...
El Antahkarana es parte de la anatomía espiritual, es la conexión entre el cerebro físico y el Yo superior, esta conexión es la que debe sanar y desarrollar para poder crecer espiritualmente. Este símbolo activa esta conexión cada vez que nos hallamos ante su presencia.
Este símbolo sagrado se ha mantenido en secreto por miles de años, conocido y usado por muy pocos. Ahora a llegado el tiempo para que todos tengan acceso a él.
Este símbolo es multidimensional. Desde un punto de vista, tiene 2 dimensiones, como una espiral. Pero también “salta” a una tercera dimensión al dar la apariencia de un cubo. El cambio de 2 a 3 dimensiones continúa hacia otras dimensiones superiores invisibles.
Tiene dos variaciones: la más pequeña, con líneas más gruesas es el masculino (ver dibujos). Esta forma es más directa y potente. Se suele usar en meditación, en las mandalas de cristales de cuarzo y para recordar sueños.

El más grande, con líneas más finas es la femenina y produce sanación en una manera más sutil y amorosa. Se suele usar en sesiones de Reiki y para fortalecer el aura.
El color violeta es el de más alta vibración, por lo que se ha escogido para la reproducción de este símbolo.
El antahkarana aumenta la canalización de Reiki y se usa:
• Al hacer trabajos de sanación, enfoca y potencializa las energías curativas, simplemente al tener presente el símbolo en el mismo cuarto (p.ej. debajo de la camilla). Ayuda al flujo de energía por el cuerpo.
El sistema de Reiki Usui ha adoptado este símbolo para su práctica, pues su combinación es muy poderosa. Sin embargo, puede usarse en cualquier otro sistema de sanación.
• Armoniza las energías sutiles de las personas expuestas a este símbolo, como las del aura y los chakras (p.ej. puesto debajo de los pies para ampliar el aura).
• Durante la meditación crea un flujo continua de energía entre el cielo y la tierra, a través de los chakras.
• También mejora cualquier otro método de bienestar, como el Tai Chi, Qi Gong o cualquier clase de Yoga.
• Basta con tenerlo en una habitación para que las energías del lugar se armonicen.
• En iniciaciones de Reiki 3 y la Maestría de Reiki.
• En mandalas de cristales
• Para ayudar a recordar sueños cuando se pone debajo de la almohada antes de dormirse
• Se le puede colocar sobre una zona que requiera sanación
• Se puede tener habitualmente debajo de la cama
• Conviene pegarlo debajo de la mesa de tratamientos
• También neutraliza la energía negativa acumulada en objetos (colocándolos entre dos símbolos), etc.
• Debajo de la silla donde habitualmente trabajamos.
No es necesario que la persona recibiendo la sanación lo vea. Tampoco es necesario que esté a la vista en una habitación para armonizarla.

Se piensa que ayudan a crear un puente entre los dos hemisferios del cerebro cuando se usa en meditación. También puede ayudar la circulación de energía y de ese modo acelerar el desbloqueo y limpieza de los chakras. Mientras se contempla el antahkarana, imágenes y recuerdos pueden venir a tu mente.
Usa tu intuición para guiarte como usar el antahkarana en tu práctica del Reiki o en otras partes de tu vida. Deja que tu intuición te ayude para elegir el masculino o femenino para tu mandala de cristales de cuarzo.
Algunos Maestros de Reiki han usado este símbolo con excelentes resultados. Cuando se utiliza en las meditaciones, produce automáticamente lo que los Taoístas denominan "la gran órbita microcósmica", lo que significa que la energía que normalmente entra al cuerpo por el chakra de la corona, lo hace por los chakras de los pies, y sube por la parte posterior de la espalda hasta la cabeza, para luego bajar por el frente del cuerpo hasta los pies, creando así un flujo continuo de energía en todos los chakras. También neutraliza la energía que se encuentra acumulada en los objetos, como joyas o cuarzos, con solo colocar el objeto entre dos símbolos.
Este símbolo es multi-dimensional. Desde una perspectiva parece ser de dos dimensiones, pero esta formado de hecho por tres sietes en una superficie plana. Los tres sietes representan los siete chakras, los siete colores y los siete tonos de la escala musical. Los tres sietes son mencionados en el Libro de Revelaciones como las siete velas, las siete trompetas y los siete sellos. Desde otra perspectiva, este símbolo parece ser un cubo de tres dimensiones. Su energía se mueve hacia arriba de dos a tres dimensiones visibles y continúa de esta manera hasta llegar a la mas alta dimensión - la dimensión del Ser Superior.
El uso de este símbolo se remonta en la historia a una antigua técnica de meditación Tibetana. Unos pocos maestros de meditación lo conocían y lo mantenían en secreto para acelerar su crecimiento. La práctica de la meditación tibetana tomaba lugar en una habitación iluminada con velas. En el centro de la habitación se encontraba una vasija grande de barro en forma ovalada, la cual simbolizaba el huevo cósmico del universo. La vasija se llenaba con agua y se colocaba en ella un banquillo en el cual estaba grabado en plata el símbolo Antahkarana. Una pared de la habitación estaba cubierta de cobre pulido, el cual parecía espejo, y en la pared opuesta se colgaban tapices que mostraban los símbolos de sanación Reiki . Entonces un meditador Lama Tibetano se sentaba en el banquillo y veía fijamente las imágenes de los símbolos Reiki reflejadas en el espejo de cobre pulido. Esta meditación unía así el conocimiento interior del meditador con las energías trascendentales de los símbolos Reiki, en tanto el Antahkarana en el banquillo enfocaba las energías generadas y las hacía que fluyeran por todos los chakras y hacia la tierra.
El Antahkarana fue creado por un consejo de Altos Maestros encargados de vigilar la evolución de la galaxia. Los Maestros vieron la necesidad de la gente de restablecer la conexión con el Ser Superior, y crearon el símbolo y lo impregnaron con un decreto de amor. Es el Ser Superior quien crea y guía los beneficios obtenidos por el uso del símbolo y por tanto es imposible usarse con fines negativos.
Meditación
Puedes meditar directamente en el Antahkarana poniendo tu vista fija y relajada en el símbolo. Con la práctica, la imagen puede moverse o cambiar de forma, desaparecer y aparecer paulatinamente o incluso desaparecer totalmente. Esto es bueno ya que indica que se ha entrado a un nivel mas profundo de meditación. De acuerdo a nuestros Ángeles, el Antahkarana es una puerta hacia otras dimensiones, y se obtienen grandes beneficios con tan solo 10 minutos diarios de meditación.
Este maravilloso símbolo es muy especial y tiene su propia conciencia. Trabaja directamente sobre el aura y los chakras y regulariza variando los efectos de sanación de acuerdo a las necesidades de la persona que lo usa, al estar dirigido por el Yo superior tiene un efecto benéfico. Jamás se lo deberá utilizar para el mal.
Estos dos Antahkarana son utilizados para la descarga de energías negativas, colocando el Yang debajo el objeto a descargar y encima el Yin.
Es conveniente para las meditaciones utilizar siempre el antahkarana Yang.


Paranormal - ¿Existen los hechizos y los maleficios?

Al hablar de daño, uno no puede dejar de pensar en los innumerables sinónimos con que se le conoce: hechizo, maleficio, brujería, “payé”, “gualicho”, trabajo, atadura, mal... Todos términos populares que podríamos reducir en el de “ataque psíquico”, definible como la posibilidad que, consciente (ya sea a través de un “ritual” o técnica específica) o inconscientemente y movilizando energías psíquicas, se ocasione perturbaciones de cualquier índole (físicas, psíquicas, espirituales, emocionales, sociales, afectivas, económicas) a un individuo o grupo de individuos.
Ciertamente, en la actualidad puede parecer poco “serio” hablar de “agresiones psíquicas”. Empero, un simple – y terrible – razonamiento nos llevará a advertir que la cuestión no es tan sencilla de refutar y que puede fundamentarse científicamente.


Hoy en día, nadie niega en los ámbitos académicos vinculados a la Parapsicología la concreta existencia de dos específicos fenómenos paranormales: la telekinesia y la telepatía.
De la primera, recordemos que se define como “el movimiento de objetos inanimados por acción de la mente”. La telekinesia tiene, además, dos aspectos particulares: uno conocido como psicokinesis (en los diccionarios figura como “acción de la psiquis sobre sistemas físicos en evolución” y, para que esto sea más entendible, citemos como ejemplos de psicokinesis: alterar la disposición con que cae un grupo de dados sobre una mesa, o aquella situación que cualquiera puede experimentar en casa, de tomar dos plantas iguales y dedicar diez minutos diarios de atención y afecto a una, pero ignorar a la otra, observándose al cabo de un par de semanas que la primera se desarrollará algo así como un sesenta por ciento más que la “abandonada”), y otro como hiloclastia (rotura paranormal de objetos: un foco de luz que estalla acompañando el estallido de ira – o su represión – de un adolescente). Estadística y experimentalmente, todos estos fenómenos son parte del “hábeas” académico respetado hoy en día.
Ahora bien. Supongamos que una persona idónea en psicokinesis (voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente), así como provoca artificialmente una multiplicación en el crecimiento de una planta, puede provocar una multiplicación, anormal y descontrolada, en el tejido celular de un órgano específico, ¿no estaríamos en presencia de un carcinoma, una forma de cáncer, al que eufemísticamente podemos con toda corrección denominar como un “crecimiento anormal y descontrolado de células”?
¿Y qué ocurriría si, contando con motivos para dirigir su odio, descargara esa energía “hiloclásticamente” sobre el cerebro de otra persona, provocando la rotura de una arteria? ¿No moriría la misma por ese aneurisma?Y en el campo del “daño” sembrado voluntariamente, la repetición de un ritual (sea éste ocultista, o una maldición gitana, o una oración pseudo religiosa, en fin, cualquier intención mental cuantitativa y cualitativamente fuerte y sostenida), ¿no podría llevar a que una pulsión negativa sea “sembrada” en el área mental de otro individuo, impulsándolo a acciones erróneas? Pongamos un ejemplo: si yo pienso repetida e intensamente en que “X se pelee con Z”, la emoción transferida (“odio a Z”) puede, telepáticamente, “ensuciar” los verdaderos sentimientos y pensamientos de “X” quien, al encontrarse con “Z”, y al sentir odio dentro de sí contra éste puede peligrosamente interpretar que ese odio es real, propio, justificado, y en consecuencia llevarlo al conflicto.

En resumen, si un individuo puede mover telekinéticamente un objeto, destruirlo o alterarlo en su naturaleza o comportamiento, también puede intervenir en el metabolismo de otro sujeto, alterándolo (perturbándolo así físicamente) o bien, por acción telepática, distorsionar su percepción de la realidad (endógena y exógena), desequilibrándolo en las demás áreas. Y convengamos en algo: reconocer la realidad de la telepatía, la telekinesis y sus variantes y empecinarse en no aplicar sus eventuales consecuencias sobre la vida humana como sustrato fenomenológico de los “hechizos”, responde más a personales prejuicios o anteojeras intelectuales que a una imposibilidad material. Esas técnicas agresivas dependen más de la intensidad con que son ejecutadas (por ser las emociones no solamente el factor primitivo de la psiquis más poderoso sino también movilizadores naturales de poderosas fuerzas energéticas) que de lo ritualístico o litúrgico en sí: un “brujo” que clave agujas en serie en una cadena de muñecos tendrá, seguramente, menos éxito que aquél que, tal vez haciéndolo por primera vez, concentra toda su atención para no incurrir en errores y con ello, no sólo sus emociones, sino también su potencialidad parapsicológica. Siguiendo esta corriente de pensamiento, hasta la simple, dominante y cotidiana “envidia” es una forma velada de ataque psíquico. En consecuencia, todas las técnicas defensivas deberán acusar la misma correspondencia: no solamente repetir la técnica en sí, sino poner en la misma toda la “fuerza interior” posible. Sintéticamente diremos que, siempre, la mejor defensa mental será lo que en Control Mental Oriental se denomina densificación del pensamiento.