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Art. Varios - Errores Metafísicos

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social. A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos. La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que "Dios se ha olvidado de nosotros". Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Algunos de los errores màs comunes:

1.-Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un error. No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras "creencias". Solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan. Dicho de otra manera, aquello que "sentimos" internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo. La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea no la internalizamos. como una verdad dentro de nosotros. La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva.

2.-La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo; son necesarios y muy útiles para el "despertar de su conciencia". Nunca sabemos en realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada persona la situación que está atravesando en determinado momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación nunca será correcta ni completa.

3.-CREER QUE VAMOS HACIA DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS ESPIRITUALMENTE
No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo.

4.-ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS
En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución. Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.

5.-CREER QUE UNO HA SIDO "ELEGIDO" POR DIOS
Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso. Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida. Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios. Todos somos iguales antes los ojos de Dios. Para El, nadie está más adelante ni más atrás. Nadie vale más ni menos. Cualquier interpretación y clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

6.-SACRIFICARSE POR OTROS
No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio. El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego. El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo. La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del amor. Haz las cosas con amor o no las hacerlas

7.-CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO
Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.
Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior. No eres el salvador ni la guía de nadie. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo. El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros. Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar. Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la "voz de tu intuición" y buscarás guías externas. Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio. Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda siempre que la "Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti".

8.-CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA
Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior. Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.
Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen "disfrazados" de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás. Son aquellos que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba. Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas. Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona... hasta que aprendan a mostrar amor.
Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los "libros" que nos dan la información; las personas que nos traen problemas son los maestros que "nos toman el examen" para ver si pasamos la prueba o no. Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos "pega". Esto ocurre hasta que aprendemos a amar la situación. Entonces , ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

9.-CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL.
Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos las sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse. En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: "Todo está bien en mi mundo", cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.
La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano. La "solución" es ponerlo alineado con nuestro Espíritu

Paranormal - Sueños Premonitorios


Nadie sabe a ciencia cierta por qué la naturaleza nos ha obsequiado con las imágenes oníricas. Psicólogos, filósofos, científicos y ocultistas han intentado ofrecer una explicación más o menos coherente, dando lugar a una extensa literatura sobre el contenido de los sueños: sueños curativos (para prevenir y combatir enfermedades), sueños de advertencia y diagnóstico, sueños lúcidos (técnicas para programas los sueños y cambiar nuestras vidas física y psíquicamente), sueños de autoconocimento...
No cabe duda de que en buena parte de estos ejemplos las imágenes oníricas constituyen símbolos y arquetipos universales de nuestras emociones más profundas y aunque existen numerosos manuales y catálogos sobre clasificaciones e interpretaciones de sueños, el análisis último de la actividad onírica depende de las circunstancias que rodean al soñador y su forma de concebir el mundo físico. Pero, ¿qué ocurre cuando estos sueños se convierten en un medio de conocimiento sobre hechos futuros?
Está demostrado que el sueño es un campo de abono ideal para que se manifiesten espontáneamente fenómenos de percepción extrasensorial (PES), pues un gran número de este tipo de experiencias sucede mientras dormimos. Sigmund Freud recopiló casos de supuesta telepatía onírica y llegó a la conclusión de que el sueño crea condiciones favorables para ésta. Su discípulo Carl G. Jung, se reafirma mucho más en esta cuestión y se muestra firmemente convencido tanto de la existencia de sueños telepáticos en las visiones nocturnas (esto es, proyecciones en imágenes de un pensamiento captado por nuestro cerebro), como de los sueños premonitorios (flashes sobre acontecimientos futuros que nuestro subconsciente nos envía al dormir).
El científico griego Demócrito creía que existían ciertas “emanaciones” de otras personas u objetos que podían introducirse en la conciencia durante el reposo, produciendo los sueños telepáticos. El enigmático lenguaje onírico, desconcertante muchas veces, no nos debe pasar desapercibido. Son numerosas las personas que han podido percibir escenas de hechos que han ocurrido posteriormente. Accidentes, catástrofes y desgracias son los ejemplos más frecuentes en los sueños premonitorios. En ocasiones, este tipo de sueños están encubiertos por simbolismos que desvelaremos utilizando, por supuesto, la lógica y en gran medida la intuición. Pero en la mayor parte de los casos, las escenas, como ya veremos más adelante, transcurren de la manera más natural, como si estuviéramos visionando una película.

Sueños precognitivos

Una característica a destacar en los sueños premonitorios o proféticos que se ha comprobado estadísticamente es la probabilidad de que el sueño se transforme en realidad al poco tiempo de haber tenido lugar. 
En algunos casos de sueños premonitorios las escenas aparecen fragmentadas como en un rompecabezas dificultando la interpretación. Aunque, personas que han tenido sueños precognitivos desde la niñez coinciden en señalar que en el sueño psíquico las escenas son muy reales, como documentales, y el soñador siempre está ausente del mismo.
Normalmente las personas que tienen este tipo de experiencias saben discernirlas del sueño normal por su intensidad y el grado de impacto que reciben. También puede darse la circunstancia de que el mismo sueño sea compartido por más de una persona, como parece suceder en algunos accidentes y catástrofes. Un ejemplo de precognición onírica compartida fue el accidente de aviación del boxeador Rocky Marciano, campeón del mundo de los pesos pesados. Su muerte, aseguran, fue soñada antes por varias personas.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer atribuía los sueños proféticos a una videncia sonambular, porque en los sueños de esta clase no se efectuaba un despertar inmediato. Explicaba los sueños precognitivos de la siguiente forma: “Este tipo de sueños dan prueba segura e inevitable de un nexo del ser que depende de un orden de cosas completamente distinto de la naturaleza, en cuanto que tiene por base las leyes del espacio, del tiempo y de la casualidad; mientras que aquel orden es más profundamente cimentado, primitivo e inmediato; por eso anula por él las más generales leyes de la naturaleza, porque son puramente formales”. Realmente este fenómeno se escapa a las indagaciones hechas por los hombres, contrastando con las leyes de la naturaleza conocidas en la actualidad.
Según las teorías ocultistas, los sueños son transmitidos cuando nuestra alma, liberada de nuestras ataduras carnales por medio del sueño, que es la “pérdida de conciencia”, puede entrar en contacto con el más allá y extraer imágenes de acontecimientos que aún están por venir. La realización o no de los sueños proféticos depende de las posiciones astrales. Los ocultistas sostienen que Neptuno reina sobre el mundo invisible y que la Luna es la antena que transmite el efecto sobre la Tierra. Teoría esta última un tanto romántica, pero teoría al fin y al cabo.

Sueños proféticos en la Historia

- José (penúltimo hijo de Jacob y Raquel) interpretó un sueño del Faraón de Egipto que permitiría a este último abastecer sus graneros salvando a su gente de una muerte segura. El Faraón soñó con siete vacas gordas seguidas inmediatamente de siete vacas flacas que las devoraron. Luego se le aparecieron siete espigas llenas de granos, pero también se le aparecieron siete espigas resecas y vacías que se comieron a las primeras. La interpretación resulta evidente: “Vendrán siete años de abundancia seguidos por siete de carestía”.

- Nabucodonosor, rey de Babilonia, se encontraba en Jerusalén cuando vio en sueños una estatua que tenía la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, los muslos de cobre, las piernas de hierro, y los pies, en parte de hierro y en parte de barro. Una piedra que cayó y dio contra la estatua hizo que ésta se fragmentara por la escasa solidez de su base de sustentación. Evidentemente, la estatua representaba el conjunto de las naciones, y su desmenuzamiento, el anuncio de su posterior destrucción.

- A Napoleón en la víspera de la batalla de Waterloo se le apareció en sueños, por dos veces, un gato negro (símbolo de traición según muchos autores) que corría de un ejército a otro.

- María Antonieta, la reina de Francia, mientras se encontraba encarcelada, vio en sueños un sol rojo elevarse por encima de una columna que no tardó en desplomarse.

- Luis XIV combatía reiteradamente, en sueños, con un fuerte león que acababa tumbando. Dos meses después conquistó el Franco Condado.

- Hécuba, consorte de Príamo, soñó dar a luz una antorcha encendida que abrasaba la ciudad de Troya.

- Calpurnia (año de Roma 709) esposa de Julio César, vio en sueños a su marido acribillado de heridas y expirando en sus brazos.

- Llevando en su seno la reina Olipia a Alejandro el Grande soñó que su marido, el rey Felipe, había puesto en su vientre un sello con la efigie de un león, pronosticando el valor y conquistas del futuro monarca.

Casi todos estos ejemplos constituyen casos de sueños proféticos encubiertos por simbolismos, pero como ya hemos mencionado anteriormente, la precognición onírica no tiene por qué ser tan intrigante y a veces se expresa de manera mucho más textual. Como si de una película se tratara:
Célebre es la precognición de Monseñor Joseph de Lany, obispo de los Balcanes. La noche del 27 de junio de 1914 soñó que leía su correspondencia y entre las cartas hallaba una que llevaba los sellos imperiales. La carta describía en primera persona el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo. El archiduque sería asesinado al día siguiente.
Otro sueño conocido es el del presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln (1809-1865), quién soñó con su propia muerte. El presidente soñó que entraba en el cuarto oriental de la Casa Blanca y veía un cadáver amortajado y custodiado por varios soldados. El mandatario le preguntó a un soldado quién había muerto, a lo cual el soldado respondió que el presidente había sido asesinado. Lincoln moría el 14 de abril de 1865 de un disparo en la nuca.
El escritor Mark Twain vio a su hermano Henry dentro de un ataúd metálico. Sobre su pecho había un ramo de flores blancas con una rosa roja en el centro. El barco de vapor en el que navegaba Henry por el Mississippi se incendió y sufrió quemaduras que le provocaron la muerte días después. El ataúd y el ramo de rosas que vio Twain eran idénticos a los del sueño.